Autora

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Gloria Mateo Grima





domingo, 15 de abril de 2012

Casos no vistos para sentencia (Relato corto)



El abogado Castillo se despojó de su toga con gesto de alivio. El sudor le resbalaba por la frente. Hacía calor; la mañana había sido intensa; se había empleado a fondo en la defensa de su cliente, acusado de abusar sexualmente de una niña. El caso era muy complicado. Incluso al juez, seguramente, le iba a resultar difícil dictar  el veredicto.

Castillo tenía fama de lidiar casos difíciles, consiguiendo, dentro de lo estipulado por ley, las condenas más benévolas para los delincuentes que solicitaban que los defendiera. Era un hombre de mirada serena, íntegro, serio y respetado tanto en el entorno legal como en el social y familiar, ya que se mostraba como un buen marido y mejor padre de dos niñas de 7 y 9 años.

Los sábados, mientras su esposa se dedicaba a ir al mercado para aprovisionar la despensa de la casa con viandas destinadas al consumo del resto de la semana, él se marchaba al  parque de la urbanización en la que vivían a disfrutar de una mañana de juegos y asueto con sus dos hijas. Era lo que se podía denominar “un padrazo”. 

Jugaba con ellas, les compraba chucherías y compartía sus confidencias y  sueños que, a borbotones y pisándose al hablar una a la otra, le contaban. Igualmente se sentía especialmente bien conversando con otros padres y abuelos que también llevaban a sus hijos allí, ya veteranos conocidos del parque por asiduos y coincidentes.

De vez en cuando, en medio de las más o menos historias triviales  que surgían entre los adultos,  levantaba la vista y parecía que se ausentaba por unos momentos del lugar. Pero no se alejaba muchos metros. Sabía bien lo que estaba haciendo.

-¡Han agredido sexualmente a otro niño de la urbanización! Yo lo conocía. Tenía unos 10 años y jugaba con el balón con otros críos. ¡Van tres ya en poco tiempo: dos niños y una niña! ¡Al final no vamos a poder salir de casa...!
Así se expresaba un abuelo que también acompañaba a sus nietos los fines de semana al parquecillo, punto de encuentro de la mayoría de la gente menuda de los alrededores.

El lunes siguiente a dicha agresión, el Sr. Castillo se atusó con esmero el cabello, dirigió complacido una última mirada al espejo que le devolvió la imagen de seriedad y respeto que era preciso mostrar. Impecable, limpio y sobriamente vestido, se dio el visto bueno para ir, como de costumbre, al juzgado a enfrentarse con un nuevo caso que volvería a defender con ahínco y destreza. No cabía ninguna duda: era un brillante abogado.

En un cajón del altillo del armario del vestidor de la casa familiar, cuya llave guardaba en el interior de una pequeña cajita de plástico rojo, introducida a su vez dentro de otra más grande de cartón que contenía unos zapatos viejos, ya en desuso, dormitaba un ordenador portátil muy pequeñito que solo utilizaba él, cuando sabía que nadie le iba a importunar. En una de sus carpetas, camuflada bajo el nombre de “Casos por resolver”, se escondían montones de vídeos de niños y niñas de grandes ojos tristes y caras que no evidenciaban estar sintiendo ningún placer. Desnudos totalmente,  habían sido obligados a realizar conductas sexuales con alguien que se regodeaba grabándolas para luego contemplarlas repetidas veces. Esta vez no daba la sensación de ser un hombre serio y recto, de mirada serena. Era un monstruo que había permanecido encerrado en el Castillo durante muchas horas de cada día y que, maléfico y oscuro, mostraba la podredumbre que albergaba realmente en su interior.

De momento, estos casos seguirían siendo, “No vistos para sentencia”. 



G.M.G.




( Nota de la autora: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

domingo, 1 de abril de 2012

¿Qué serás...?





¿Serás acaso como el humo,
cuando desaparece, difuminado,  al aire
o, tal vez, el destello del gusano de seda,
inventor de ilusiones
en las mentes ansiosas de lunas llenas.?

¿Qué serás...? ¡Si no eres presente ni futuro,
porque el tiempo invade al amor
y lo vuelve murmullo!

¿Serás...seremos...
dos pasiones inventoras de líneas paralelas?



G.M.G.

domingo, 25 de marzo de 2012

Requiem por el parque de Morés (Zaragoza)





 


La estupidez humana no tiene parangón. El color de la piel política nos condiciona tanto que traspasamos los límites de la cordura  que sí nos muestra la propia naturaleza. Esa piel, cuando toma decisiones que destrozan el medio ambiente, se convierte en tarquín maloliente, incapaz de prometer el nacimiento de algo que merezca la pena. Ya no tiene color, ya no es piel, es simplemente muerte. Da igual que sea de derechas, de izquierdas o de medio lado.

Hoy, desde el más allá de la tristeza, nos envían sus lamentos y la súplica de perdón por haber crecido los árboles que han sido arrancados del parque de Morés (Zaragoza), porque ya no pueden proporcionarnos sombra, serenidad  y vida. Ellos piden disculpas a sus verdugos por el hecho de haber querido seguir siendo eso: árboles

En Morés doblan las campanas sin que nada ni nadie las ponga en funcionamiento. Es la propia naturaleza la que repica a  requiem por un parque de árboles  arrancados de cuajo por las vísceras de los seres humanos”. 

Seguramente, nosotros,  estúpidos, seguiremos sordos.


G. M. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Y a ti qué más te da...




Y a ti qué más te da...

si solo ves los ecos de la vida

con ojos sordos detrás de unos cristales

que enmudecen el miedo de la gente,

en las calles.



Qué más te dará a ti...

que duermes con el saldo de la almohada

bordado en negros.



Afuera… los gemidos congelados

se amoratan de frío.

Y los pisos calientan un ambiente

que ha quedado vacío.


¡Qué cosa tan extraña!:

los bancos de promesas

son trozos de madera, fábricas de tullidos,

zozobras, desalientos y sinsentidos.

Ladrones que no huelen la prisión,

corazones de vidrio.



Unas manos que lloran lanzan gritos al aire

para arañar bocados de trabajo

huidos o escondidos

debajo de unos trajes y corbatas,

bien guarecidos.


Y qué más te da a ti...

si con sólo palabras adornadas

contemplas al parado desde el tendido.


Fájate en el capote de tus luces,

otros...otros hoy se sienten ateridos.



G.M.G.

viernes, 12 de agosto de 2011

Mensaje para Antonio, allá dónde se haya escondido.

¡No me da la gana!  ¡No admito que no me cuentes más chistes! Ayer me enteré de que habías hecho mutis por el foro. Eres un puñetero que se va y deja plantados a los amigos. Y fuiste a elegir un día de calor. Probablemente,  estarías achicharrado y sudando, como si te viera. No sé qué le irías contando a tu mujer en el momento del paseo vespertino pero seguramente  que no le hizo ninguna gracia.

El caso es que no me da la gana de pensar que ya no vas a volver. Incluso conecté el Messenger por ver si estabas  jugando al escondite conmigo, tal y cómo habías hecho otras veces... Pero nada...no apareciste.

¿Has dejado por un rincón de tu casa la música de alguna canción? ¿Sonata para una despedida? ¿Un tango de rasgar entrañas? ¿O has dibujado en el pentagrama una Jotica?


¡Mecachis la mar salada! ¡ Bandidazo y granuja! Ésta no te la perdono. Hoy no me da la risa al recordar ninguno de tus chistes. El autobús arrancará igual en dirección al centro penitenciario de Daroca. Dejaste el de Zuera y anda que no te eché de menos. Las veces que compartíamos viaje fuiste uno de mis mejores terapeutas. La gente  seguirá yendo medio dormida a primera hora de la mañana, pero habrá un asiento vacío. Seguro que será el primero a la derecha, detrás del conductor. Aún recuerdo cuando mis carcajadas que despertaban a medio bus. Luego nos miraban mal cuando llegábamos al destino. Era igual. Al día siguiente más.. ¡Nos hubieran metido presos en algún módulo por el escándalo que habíamos armado! ¡Que nos quitaran lo bailao!

Sé que no soy muy buena contando chistes y menos por escrito. Pero en homenaje a ti, ahí va éste que me contaste:

Un amigo le dice a otro:

- ¡Machooo, tengo un perro que habla y tó!

Y el amigo le contesta:

- ¡No digas tonterías, ya será menos!

-Que no digo tonterías, que es verdad.

Un día, el amigo incrédulo llamó por tl. a casa del dueño del perro supuestamente parlanchín.

Atónito, preguntó:
- ¿Está fulanito?

Y el perro contestó :
- ¡Guau!El amigo, sin saber qué pensar, le dijo:

- ¿Y zutanita? (aludiendo a la esposa del amigo)

Y el perro contestó esta vez:

- ¡Guau, Guau!

Sin saber ya qué hacer, el amigo incrédulo, pero azorado creyendo que los ladridos significaban un sí, dijo:

- Pues si están fulanito y zutanita, ¿qué demonios están haciendo que no se ponen al teléfono?

Y el perro contestó: ¡Ahhhh, ahhh, ahhh (jadeando)!

Vamos, que el amigo tenía toda la razón: SU PERRO NO SOLO HABLABA….



Antonio, allá dónde te hayas escondido para hacernos la cusqui, sigue contando chistes y haciendo música.


G.M.G.

martes, 9 de agosto de 2011

Pendientes de cerezas y el manantial

 







Mecida en los recuerdos, busco el aliento,

arrancando las zarzas del manantial

que allí quedó olvidado, cuando la niña

se subió a los tacones, en la ciudad.



Altos tacones,

que me hicieron fundirme con ilusiones...



El tiempo que ha pasado dice lamentos

y fuerzas que flaquean, adversidad,

amores que habrán sido en algún momento,

estudio y mucho esfuerzo en soledad.



Altos tacones,

que han bailado a los ritmos de sensaciones...



"Pendientes de cerezas", me dice el viento.

"Vuelve de nuevo a la hoya del manantial".

Y aquí estoy con el convencimiento

de impregnarme un poquito de su serenidad.



Altos tacones,

esguinces de tobillo y a trompicones,

aún quiero recorrerme  más callejones:

me he vuelto a sentir niña en el manantial.



G.M.G.

domingo, 5 de junio de 2011

Cómo inventar un sueño


Cómo explicar un sueño enmudecido,

si ya ni en el rescoldo de las brasas

se refleja.



Cómo decirle al corazón que calle,

y silencie emociones que le estallan

tras las rejas.



Cómo sentir caricias en la piel,

cuando una lija raspa las entrañas

y no deja.



Cómo, si el hielo hiere más los surcos

ausentes de  una gota deseada,

y se agrietan dolidos con el paso del tiempo

sin quejas.



¿Cómo, cómo lo hará…?



¡No se lo digan...!:

Construirá unas manos que la mimen,

un susurro y un guiño,

y un beso que le llene de placeres

húmedos,  sin rocío,



Inventará un amor

 secreto, pero vivo.

G.M.G.