Autora

Soy autora de todo lo escrito en este blog.
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Derechos reservados.
Muchas gracias.
Gloria Mateo Grima





martes, 8 de mayo de 2012

¡Existe el ahora, no me habla el mañana!



No quiero recuerdos sabor a retama
que nublan sentidos,
lacerando el alma.

Es este momento el que en la ventana
pinta  mi paisaje
con lienzos de calma
pero con colores que bailan y danzan
formando una luz
que envuelve mi cama.

Amor, si apareces, suavemente estalla.
¡Existe  el ahora,
no me habla el mañana!

No soy garabato, esbozo de nada
soy mujer que vive,
soy mujer que abraza
y lleva el vestido con mil mariposas
que aún quedan valientes
y aguantan mil balas.

No quiero sonrisas como las escarchas
que hielan ternuras,
matan y acobardan. 


Amor, si apareces, suavemente estalla. 
¡Existe  el ahora,
no me habla el mañana!

G.M.G.



Letras vacías (En alusión a "Carta a una libertad definitiva", publicada en la Revista "La Oca Loca" del C. P. de Daroca (Zaragoza))



Ya ha pasado un tiempo desde que lancé al aire unas letras dirigidas “a una libertad definitiva”. Pero lo escrito, respaldado por una esperanza que más rayaba lo utópico que lo real por aquello de que confío en la reinserción de las personas, también de manera figurada, lo tiro ahora mismo a la basura. No sirvió para nada.

Es verdad que el tipo de afecto que hemos recibido en la infancia nos encauza hacia una dirección u otra en términos de rasgos de personalidad, pero es igualmente cierto que los errores que cometemos siendo adultos  nos sirven de maestros para no volver a caminar por la misma senda, nos aleccionan. Sé también que se dice eso de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, pero… ¡¿demasiadas…?!

Cuando alguien ha besado el barro y se empeña en seguir con su cara metida en el lodazal, a pesar de que pueda levantar la cabeza durante breves periodos de tiempo en los que se entronice y se crea algo que no es real, sinceramente ha elegido. El libre albedrío lo tendrá o no emponzoñado u obnubilado  por las tormentas de sustancias que colecciona dentro, pero el caso es que lo sabe, que es conocedor de las consecuencias. Las patadas y destrozos por su falta de control de los impulsos (por no mencionar, además, alteraciones neurológicas) se las está dando a sí mismo. Una puerta o una pared pueden restaurarse. No hay problema, salvo el económico, de quien tenga la desgracia de vivir con este tipo de personas, pero los daños emocionales o físicos, las amenazas de muerte y otras lindezas por de ese estilo que reciba no  puede ni debe soportarlos.
 
La juventud se pasa, la madurez (inmadurez en este caso) llega y la senectud se emborracha de las memorias de las anteriores. Todo pasa factura. 

Muchacho, tus hermanos viven por desgracia en mundos que no han elegido y el tuyo…a pesar de las ayudas que tus padre se preocuparon de proporcionarte y de las que tú has hecho caso omiso (¡muchos las quisieran!), ya que según crees no las necesitas, LO ESTÁS ELIGIENDO TÚ.

Las faenas de aliño con los morlacos a los que te enfrentas, no harán que se los lleven enseguida al desolladero.

¡Tú irás delante, seguro!




G.M.G.


domingo, 22 de abril de 2012

¡Fíjate!, ahora mismo, el sol nos puede hacer un guiño.







  
Ni una letra se atreve a juntarse con otra
y el silencio, en el aire, no trae más historias a mi mente
como otras veces.

Perdóname, teclado: estás vacío...,
 mis dedos se deslizan sin sentido.

.
........


Aunque tu habitación desaparezca y todo ya no sea...
 ¡¿qué más da?!
Son solo cosas las que se evaporan,
las que cambian de sitio.
¡Cosas, sólo son cosas...!
¡No tienen importancia!
¡No merecen suspiros!
Los cuentos que en ella te inventaba,
 cuando eras un chiquillo
 quedarán
dentro de tus recuerdos y en los míos.



Tu ternura y tu fuerza, al otro lado del teléfono,
me han devuelto otra vez el brío,
abierto la esperanza y sonrío.


¿Sabes...? Quizá la poesía no te guste,
pero es algo de mí que se me escapa,
y brota como el río.




¡Tantas veces he de darte las gracias…!
¡Son tantas..., hijo mío!


¡Fíjate!: ahora mismo, el sol nos puede hacer un guiño.


G.M.G.

sábado, 21 de abril de 2012

"Ulises"





Quizá nunca sepas que hoy te has asomado a mi mente y he sentido tristeza y coraje al recordarte.

Tu alto coeficiente intelectual no te ha sabido defender de esa otra inteligencia emocional, traicionera, que atenaza de vez en cuando y suele dejar huérfanos y a la deriva a los más pintados.

Sabías bien que te estabas engañando cuando decías que “esa puñetera” te ayudaba a estudiar. No era una mentira piadosa la que te dirigías a ti mismo, sino traicionera: lanzabas mensajes de justificación en voz alta, como dándote la venia para seguir con tu particular relación. Sabías muy bien, repito,  que los trazos de memoria que te quedaban, después de tus actos amatorios diarios,duraban lo mismo que un estornudo.

Seguramente andarás por caminos de sabe Dios dónde, serpenteando cunetas, llenando vacíos y sin una meta determinada. Y lo peor de todo, lo que más rabia me da “bandidazo” es que eres consciente de que bordeas el precipicio. 
Te has enamorado de tal manera, te gusta tanto “esa puñetera”, que otros amores, y el más importante es el que tienes que tenerte a ti mismo, amén de otro que sé muy bien, te importan un carajo. ¡Y no me contradigas: no tienes argumentos!

No, no creo que algún día leas esto. Además, aunque lo hicieras, si tuviéramos la oportunidad de una conversación -que no es probable-, te limitarías a darme las gracias respetuosamente y a sonreír, como es tu estilo.

La hamaca que aparentemente suaviza tus vacíos y en la que te pierdes en prácticas amatorias, quizá un día no te avisará y se vengará de ti;  sin embargo, eres consciente de que le estás echando un pulso a la vida... 

“Ulises”, tienes derecho a tu libertad de elección, pero… ¿te sientes realmente libre? Sabes bien que no.

No me da la gana de que un tipo tan inteligente como tú siga en los brazos de la guadaña. 

¡Tenía necesidad de decírtelo!


G.M.G.







martes, 17 de abril de 2012

No quiero






No quiero
vivir entre las noches de corolas cerradas
al clamor de la luna,
ni convertirme en puente de ríos hambrientos
de tierras yermas.

No seré nunca cuna
donde se mezan tus miserias.




G.M.G.

domingo, 15 de abril de 2012

Casos no vistos para sentencia (Relato corto)



El abogado Castillo se despojó de su toga con gesto de alivio. El sudor le resbalaba por la frente. Hacía calor; la mañana había sido intensa; se había empleado a fondo en la defensa de su cliente, acusado de abusar sexualmente de una niña. El caso era muy complicado. Incluso al juez, seguramente, le iba a resultar difícil dictar  el veredicto.

Castillo tenía fama de lidiar casos difíciles, consiguiendo, dentro de lo estipulado por ley, las condenas más benévolas para los delincuentes que solicitaban que los defendiera. Era un hombre de mirada serena, íntegro, serio y respetado tanto en el entorno legal como en el social y familiar, ya que se mostraba como un buen marido y mejor padre de dos niñas de 7 y 9 años.

Los sábados, mientras su esposa se dedicaba a ir al mercado para aprovisionar la despensa de la casa con viandas destinadas al consumo del resto de la semana, él se marchaba al  parque de la urbanización en la que vivían a disfrutar de una mañana de juegos y asueto con sus dos hijas. Era lo que se podía denominar “un padrazo”. 

Jugaba con ellas, les compraba chucherías y compartía sus confidencias y  sueños que, a borbotones y pisándose al hablar una a la otra, le contaban. Igualmente se sentía especialmente bien conversando con otros padres y abuelos que también llevaban a sus hijos allí, ya veteranos conocidos del parque por asiduos y coincidentes.

De vez en cuando, en medio de las más o menos historias triviales  que surgían entre los adultos,  levantaba la vista y parecía que se ausentaba por unos momentos del lugar. Pero no se alejaba muchos metros. Sabía bien lo que estaba haciendo.

-¡Han agredido sexualmente a otro niño de la urbanización! Yo lo conocía. Tenía unos 10 años y jugaba con el balón con otros críos. ¡Van tres ya en poco tiempo: dos niños y una niña! ¡Al final no vamos a poder salir de casa...!
Así se expresaba un abuelo que también acompañaba a sus nietos los fines de semana al parquecillo, punto de encuentro de la mayoría de la gente menuda de los alrededores.

El lunes siguiente a dicha agresión, el Sr. Castillo se atusó con esmero el cabello, dirigió complacido una última mirada al espejo que le devolvió la imagen de seriedad y respeto que era preciso mostrar. Impecable, limpio y sobriamente vestido, se dio el visto bueno para ir, como de costumbre, al juzgado a enfrentarse con un nuevo caso que volvería a defender con ahínco y destreza. No cabía ninguna duda: era un brillante abogado.

En un cajón del altillo del armario del vestidor de la casa familiar, cuya llave guardaba en el interior de una pequeña cajita de plástico rojo, introducida a su vez dentro de otra más grande de cartón que contenía unos zapatos viejos, ya en desuso, dormitaba un ordenador portátil muy pequeñito que solo utilizaba él, cuando sabía que nadie le iba a importunar. En una de sus carpetas, camuflada bajo el nombre de “Casos por resolver”, se escondían montones de vídeos de niños y niñas de grandes ojos tristes y caras que no evidenciaban estar sintiendo ningún placer. Desnudos totalmente,  habían sido obligados a realizar conductas sexuales con alguien que se regodeaba grabándolas para luego contemplarlas repetidas veces. Esta vez no daba la sensación de ser un hombre serio y recto, de mirada serena. Era un monstruo que había permanecido encerrado en el Castillo durante muchas horas de cada día y que, maléfico y oscuro, mostraba la podredumbre que albergaba realmente en su interior.

De momento, estos casos seguirían siendo, “No vistos para sentencia”. 



G.M.G.




( Nota de la autora: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

domingo, 1 de abril de 2012

¿Qué serás...?





¿Serás acaso como el humo,
cuando desaparece, difuminado,  al aire
o, tal vez, el destello del gusano de seda,
inventor de ilusiones
en las mentes ansiosas de lunas llenas.?

¿Qué serás...? ¡Si no eres presente ni futuro,
porque el tiempo invade al amor
y lo vuelve murmullo!

¿Serás...seremos...
dos pasiones inventoras de líneas paralelas?



G.M.G.